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La entrevista de la semana – “El futuro será cuántico, porque la mecánica cuántica nos da la comprensión y el dominio más profundo del universo”, José Ignacio Latorre, asesor científico de la exposición ‘Cuántica’ del CCCB

Hemos hablado con José Ignacio Latorre, asesor científico de la exposición ‘Cuántica’ que acoge el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) hasta el 24 de septiembre.

¿Qué es lo que se pueden encontrar los visitantes? La exposición no está orientada a «enseñar» mecánica cuántica, ni a mostrar un sinfín de aplicaciones de esta disciplina. La idea directriz es que el visitante salga con más preguntas que cuando entró. La profunda carga filosófica de la mecánica cuántica nos lleva a reflexionar sobre qué es la realidad, qué significa medir, nos plantea si el azar existe. La exposición es una inmersión salvaje en las aguas de los postulados cuánticos.

¿Cómo nos afecta la cuántica en nuestro día a día? Las tecnologías cuánticas son ubicuas nuestro día a día. Todos los ordenadores se basan en física cuántica de semiconductores. Los láseres llevan la información de nuestras comunicaciones a través de fibras ópticas. El GPS se basa en relojes atómicos. La física médica explota los rayos X, los PET, las resonancias magnéticas. Vivimos en un mundo dominado por tecnologías cuánticas y no somos conscientes de ello.

¿Somos conscientes del papel que juega y jugará la cuántica en la ciencia? La humanidad ha hecho logros impresionantes que luego olvida o ignora. No somos conscientes de los esfuerzos por establecer nuestras democracias, nuestras leyes, nuestro sistema educativo o sanitario. En este sentido, la ciencia es un caso extremo. Nos sirve pero la tenemos apartada en un rincón de cara a la pared. El elemento transformador más poderoso de la historia es el conocimiento científico a través de las tecnologías que se derivan. Vivimos en el confort de siglos de investigación. El futuro será cuántico, porque la mecánica cuántica nos da la comprensión y el dominio más profundo del universo. Pero muy posiblemente seguiremos sin apreciarlo en toda su magnitud.

¿Qué papel juega la tecnología en la ciencia? Y… ¿cuál debería ser? La cadena de conocimiento arranca con la ciencia. De las leyes básicas que descubrimos emerge la tecnología. Esta a su vez se traduce en innovación. Por ejemplo, la física de semiconductores sustenta al transistor y los ordenadores que funcionan con él. Con ordenadores podemos crear una compañía de reservas de hotel, por ejemplo. La transferencia de conocimientos entre ciencia básica y tecnología, y de esta a la economía, es un problema mal resuelto en la vieja Europa. Todo el sistema de I+D+i debería ser más educado, más consciente de su estructura global. Un innovador mal informado, no verá venir un cambio disruptivo que dará al traste con su idea de negocio. Los estratos deben dialogar y colaborar.

¿Qué impacto tiene la innovación en el sector científico? La ciencia está en perpetuo cambio. Tan pronto como comprendemos un fenómeno, nos preguntamos por uno más sofisticado. El saber acumulativo es impresionante, aunque tan solo estamos viviendo la infancia de la ciencia. Solo tres generaciones de humanos han conocido la mecánica cuántica, frente a cincuenta mil generaciones de Homo Sapiens. Nuestro progreso nos ha dotado de instrumentos cada vez más sofisticados. Gracias a nuevos sensores cuánticos podemos ahora analizar ondas gravitatorias. La ciencia genera la tecnología que le permite ir más allá, se retroalimenta.

¿Qué relación tiene la ciencia y el arte? ¿Qué relación podría o debería tener? Ciencia es arte es ciencia es arte… parodiando a Gertrude Stein. Un científico intenta explorar, entender, se enfrenta a la hoja en blanco, fracasa, vuelve a empezar, se deprime, tiene instantes de gloria. No soy artista, pero imagino los mismos estados  de ánimo en todo creador. No puedo concebir mi vida sin libros, sin teatro, sin apreciar la pintura, la escultura, el arte clásico, el moderno. Para explorar quiero nutrirme del esfuerzo de otros exploradores. El arte y la ciencia, para mí, fundamentan la esencia humana.