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“Este Programa nos ha hecho recapacitar y nos ha ayudado a pensar en cómo orientar y dirigir nuestra carrera profesional una vez completemos nuestros estudios”, alumnas del proyecto #FolkMusicChallenge del Programa de Emprendimiento e Innovación Social de la Escuela de Música Reina Sofía

Desde el curso 2016-2017 impulsamos con la Escuela Superior de Música Reina Sofía el Programa de Emprendimiento e Innovación Social con el objetivo de que los alumnos puedan desarrollar habilidades que van más allá de la interpretación y, al mismo tiempo, son concienciados del papel que juegan como artistas en la sociedad que les rodea. Hemos hablado con tres de las alumnas que participan en este Programa y que han puesto en marcha el proyecto #FolkMusicChallenge, ellas son Ekaterina Kornishina (flautista), Eva Rabchevska (violinista) y Bella Chich (viola).

¿Qué es el #FolkMusicChallenge? #FolkMusicChallenge es un proyecto que hemos desarrollado tres alumnas de la Escuela Superior de Música Reina Sofía dentro del Programa de Emprendimiento e Innovación Social que imparte la Escuela. En un principio el planteamiento era organizar un concierto con alumnos de la Escuela de diferentes orígenes para mostrar su música tradicional pero, debido a las restricciones por la Covid-19, tuvimos que reorientar todo el proyecto y nació la idea de hacer un challenge en redes sociales, a través de nuestras cuentas de Instagram (@katekornish, @rabchevska, @bellka_chich), en el que invitamos a intérpretes de música clásica de todo el mundo a grabarse y subir a sus perfiles personales un vídeo tocando una obra del folklore de su país natal.

¿Cuáles son los objetivos que se planteó este proyecto? En la Escuela estudiamos alrededor de 150 alumnos de más de 30 países diferentes. Eso nos ha permitido conocer la riqueza y diversidad cultural que existe. El objetivo de este proyecto es dirigir la mirada de los estudiantes que tocan y estudian música clásica a las raíces de la música tradicional. La música folclórica lleva dentro un ADN histórico y cultural especial, que el público puede comprender de una forma más rápida y sencilla que por otros medios. Es una de las formas más accesibles para sentir la atmósfera de cada país. Nuestras raíces son una extensión de nosotros, así que queríamos mostrar más de nuestros orígenes y, a la vez, aprender más sobre la gente con la que estudiamos en la Escuela. Por otra parte, este ejercicio tiene también una parte lúdica, ayudando a aliviar la tensión psicológica que supone el duro proceso de aprendizaje de la música clásica y nos ayuda a recordar que la música es, además, una forma de entretenimiento, que se puede cantar y bailar con ella. Muchos estudiantes estamos lejos de nuestras familias y países, y este proyecto puede ayudarnos a compartir nuestros sentimientos y acercar nuestros orígenes a nuestro entorno más inmediato.

¿Qué retos os habéis encontrado y superado en su desarrollo? La mayor dificultad fue que el proyecto nació como un concierto en directo al aire libre, pensado como una fiesta de la diversidad cultural para ser disfrutado con el público, pero, con la pandemia de la Covid-19, que trajo consigo el confinamiento y restricciones en todo tipo de actividades, tuvimos que darle un giro radical para, manteniendo la esencia, adaptarlo a lo que era posible desarrollar. Otro punto complicado ha sido el trabajar en equipo en medio de estas dificultades y en un contexto emocional complicado.

¿Qué aprendizajes habéis adquirido durante la formación del programa de emprendimiento? Sin duda la necesidad de ser capaces de afrontar situaciones imprevistas e incontrolables, respondiendo rápidamente a los cambios de las circunstancias con soluciones imaginativas.

¿Qué mensaje le enviaríais otros jóvenes músicos que se estén planteando o poniendo ya en marcha sus propios proyectos musicales? Que saber hacer algo no significa que vaya a funcionar. Muy a menudo muchos músicos que son grandes intérpretes imaginan proyectos ideales que piensan que se pueden implementar fácilmente. Sin embargo, la mayoría de las veces es muy probable que la realidad sea bastante diferente. No hay que perder la fe en esos momentos y debemos estar preparados para aceptar la realidad y saber afrontar los obstáculos que podamos encontrar en nuestro camino. Todo tiene solución con esfuerzo, trabajo y dedicación.

¿Cómo valoráis que entidades como Fundación Banco Sabadell y la Escuela de Música Reina Sofía apuesten por la creación e impulso de programas como el de emprendimiento? De forma muy positiva. Programas como este son muy necesarios. Creo que, después de las lecciones de instrumento que hemos recibido en la Escuela, este es uno de los programas más importantes que hemos cursado. Nos ha hecho recapacitar y nos ha ayudado a pensar en cómo orientar y dirigir nuestra carrera profesional una vez completemos nuestros estudios en la Escuela.