Reflexiones en primera persona de nuestra Comunidad: Tania Pardo, directora del Museo Centro de Arte Dos de Mayo (CA2M)
«¿Es el arte una herramienta de innovación social? ¿Cuáles son los márgenes y fronteras que delimitan los sistemas de creación? ¿Cómo exportar el arte a lugares privados de libertad? ¿Qué define lo que está dentro y fuera? ¿Cómo desde un museo se puede llevar a cabo esta trasformación? Estas son sólo algunas de las preguntas que atraviesan el Programa Cosmorama, cuyo objetivo es acercar el museo a todas aquellas personas privadas de libertad o vinculadas a contextos de reclusión. Un cosmorama es un dispositivo óptico que permite observar objetos aumentados a través de una cámara oscura, pero también hace referencia a un espacio lúdico donde se exhiben, magnificados, los paisajes y monumentos más notables del mundo. A partir de esta doble acepción y empleándolo como metáfora, surge esta iniciativa en el Museo CA2M que cuestiona los límites tradicionales del arte y sus públicos, proponiendo nuevas formas de relación y participación que desbordan los espacios convencionales de exhibición y producción cultural.
Desde hace tres años, este museo impulsa una investigación pionera, tanto teórica como práctica, sobre el arte y la reclusión en España, inspirada en la iniciativa educativa, artística y de género impulsada por el DEAC (Departamento de Educación y Acción Cultural) del MUSAC de León junto a las internas del módulo de mujeres del Centro Penitenciario de Mansilla de las Mulas (León) y que se formalizó en la Revista Hipatia, una publicación íntegramente redactada y editada por las internas, concebida como un medio de expresión sin muros y un espacio de formación. Del mismo modo, el enfoque de Cosmorama se basa en el aprendizaje compartido a través de experiencias colectivas, como charlas, cursos y talleres impartidos por artistas en distintos centros penitenciarios, así como el diseño de visitas específicas al museo para personas en régimen de tercer grado, lo que permite entender esta experiencia como un hecho compartido vinculándolo con la diversidad, la inclusión y la accesibilidad.
Como resultado de esta línea de trabajo, el Museo CA2M ha desarrollado distintos programas y talleres, ha creado un certamen de dibujo dirigido a todos los centros penitenciarios del país y ha inaugurado un espacio expositivo permanente en el Centro Penitenciario de Soto del Real de Madrid que amplía los límites tradicionales de la institución museística y favorece nuevas formas de acceso y participación cultural.
Todas estas propuestas buscan visibilizar experiencias que exploran el potencial transformador del arte como medio para ensayar nuevos imaginarios sociales capaces de dar respuesta a la complejidad de nuestra contemporaneidad. Este enfoque se materializa especialmente en una investigación práctica, sostenible en el tiempo, que se desarrolla en contextos de reclusión y se sostiene en el desprejuicio y el derrumbe de estereotipos sociales.
Las prisiones se convierten así en espacios de interacción donde experimentar distintas propuestas artísticas, para generar conocimiento compartido desde la práctica y la experiencia colectiva. Como observamos, a través de diversas acciones educativas sistemáticas y en colaboración con organizaciones y asociaciones, el museo desarrolla una serie de proyectos de carácter social que sitúan la reclusión como uno de los ejes centrales de su programación. Uno de los objetivos prioritarios es dar voz a grupos marginados a través de la creación y el acceso a la cultura, del mismo modo que construir comunidades más inclusivas y diversas alrededor de esta institución para enriquecer no sólo la práctica de quienes reciben estos talleres sino también de quienes los imparten, convirtiendo cualquier actividad en un acto de potencialidades porosas.
El arte se transforma en un vínculo social que permite visibilizar problemáticas, cuestionar valores establecidos y promover la reflexión crítica porque, aunque no produzca cambios sociales de forma directa, influye en la conciencia colectiva y contribuye a impulsar procesos de cambio en la sociedad.
Desde esta perspectiva, el arte se concibe como un hecho accesible y al servicio de toda la ciudadanía, independientemente de su nivel educativo, experiencia o habilidad artística. En el último año artistas como Antonio Ballester Moreno, Taxio Ardanaz, Marina Roca, Cristina de Middel o Clemente Bernad han formado parte de este programa y ha culminado este periodo con unas jornadas sobre arte y reclusión organizadas en colaboración con La Casa Encendida, donde se reflexionará junto a todos los involucrados en esta precursora iniciativa desarrollada desde el Museo CA2M en colaboración con la ONG Solidarios para el Desarrollo y el apoyo de la Fundación Banco Sabadell.