Arte BS

Montserrat Soto

Barcelona 1961

El vacío y la soledad son constantes que dominan la obra de Montserrat Soto, una artista pluridisciplinar que trabaja con la fotografía y los fotomontajes, pero también con las instalaciones, el videoarte y las escenografías. Sin camino, Paisajes secretos, Huellas, Silencios, Del umbral al límite, El viento y el miedo, Puertas traseras, Escrito sobre piedra, Ventanas, Desiertos o Devenir intuido son algunos de los títulos de sus exposiciones, que casi siempre se corresponden con series temáticas desplegadas lentamente –a veces durante años– y con coherencia, desde que inició su trayectoria profesional, entre 1989 y 1990, tras haber estudiado pintura en la Escola Massana de Barcelona, y poco antes de asistir a la École des Beaux-Artes de Grenoble.

A menudo, en la obra de Soto la aridez del paisaje rural, la atmósfera suspendida de los lugares abandonados, el rastro de la presencia humana y el vacío de los habitáculos sin gente se ofrecen al espectador de una manera casi escenográfica, para que pase a ser el protagonista a través de la contemplación. El políptico Arcos con paisaje de piedra responde a este punto de vista, con un formato panorámico y muy grande, casi como el de una pantalla de cine. En este caso, la imagen no es una instantánea de la realidad, sino la yuxtaposición artificiosa de dos elementos, sacados de su contexto original para crear un espejismo conceptual. Un paisaje hecho exclusivamente de piedra, sin rastro de nada más, excepto el cielo completamente blanco, que hace las veces de ciclorama y acusa la desolación de la escena. La piedra árida de la montaña/desierto del fondo se contrapone con la del claustro románico, medio en ruinas, exactamente del mismo color y textura que la otra, en un juego entre la realidad y la ficción, lo intemporal y lo contemporáneo, la naturaleza y la civilización.

  • Montserrat Soto Arcos con paisaje de piedra  2001
    Fotografía (cuadríptico)
    240 × 480 cm