Arte BS

Dominica Sánchez

Barcelona 1945

Aunque realiza una obra rigurosamente geométrica, en cierto modo heredera del constructivismo ruso y el poscubismo depurado de Ben Nicholson, Dominica Sánchez basa su trabajo en los gestos cotidianos, en los movimientos circulares, las diagonales y las tangentes que dibujamos cada día, normalmente sin darnos cuenta, con los brazos y las manos. Estos recorridos repetitivos y miméticos se convierten en líneas exactas cuando la artista los traspasa a los papeles de gran formato o a los patrones de cartón recortado que le sirven de modelo para las esculturas. A partir de este hecho simple y austero, se genera una analogía de formas abstractas y ordenadas, ya sin referente alguno a la realidad, que se despliega con una gran riqueza de matices y de imaginación, con un sentido casi musical del tema y las variaciones para un solo instrumento en el que las formas planas del papel y los volúmenes del hierro se interrelacionan constantemente.

Dominica Sánchez vive en Barcelona, pero ha expuesto mucho más en París o Nueva York que en su ciudad. Estudió en la Llotja, la Escuela de Artes y Oficios de Barcelona, y también en el Centre Internacional de Recerca Gràfica, de Calella, donde se familiarizó con la técnica del grabado, una práctica que incidiría directamente en su obra sobre papel. Con las esculturas de plancha de hierro plegada, Dominica Sánchez se sitúa en la tradición iniciada por Juli González y seguida, sobre todo, por Jorge Oteiza, que desplaza el bronce y el mármol, los materiales nobles considerados hasta entonces como la materia definitiva para la escultura, en favor de un metal utilitario como el hierro, más habitual en la construcción arquitectónica, la maquinaria y las herramientas que en el arte. Igual que Oteiza en las esenciales Cajas vacías y las Cajas metafísicas, Dominica Sánchez utiliza una plancha muy delgada que confiere una dimensión etérea y espiritual al metal, ya duro y pesado de por sí. Pero a diferencia del artista vasco, ella da al volumen una sinuosidad, suave y fluida, que remite al movimiento del gesto pausado y preciso de sus dibujos, aunque la obra sobre papel en ningún momento responda a bocetos para las esculturas. Las dos son vías paralelas en una misma dirección, en la que confluyen el ángulo y la curva, la línea y la mancha, el vacío y el pleno, la luz y la sombra, el blanco y el negro, el volumen y su ausencia.

  • Dominica Sánchez S/t  2009
    Hierro pintado
    33 × 30 × 34 cm